María Emilia Undurraga Marimon

Biografía Personal

María Emilia Undurraga,  ingeniera agrónoma de la Universidad Católica. hija de PIO ALFONSO FRANCO UNDURRAGA MACKENNA (1939) ingeniero comercial y REBECA DE LA ASUNCION  MARIMON COUSINO (1939) licenciada.

La también máster en Políticas Internacionales de Desarrollo de la Universidad de Duke, vivió y trabajó en la Región de Valparaíso por más de ocho años y luego ingresó -entre 2011 y 2014- al Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), donde estuvo a cargo de programas territoriales de apoyo técnico y de inversiones a agricultores del país. Durante ese periodo, además, lideró la elaboración de la Política Nacional de Desarrollo Rural.

María Emilia Undurraga y Cristián Matetic, Viven en un fundo en 
Rosario, entre Casablanca y San Antonio, donde él trabaja en
 los negocios de su familia en el área ganadera, forestal y frutal, 
y ella en la producción de quesos de oveja que se ofrecen junto a los vinos. 
Una pareja que se arriesgó a salir de la capital y vivir conforme 
a su propio estilo.

Posee un 1.22% de SOCIEDAD DE INVERSIONES SANTA TRINIDAD LIMITADA

Descendencia

VALENTINA MARIA MATETIC UNDURRAGA

Fuentes

Trayectoria Política

María Emilia Undurraga,
Fue la primera directora de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) elegida por el sistema de Alta Dirección Pública (ADP) -cargo que ha ejercido desde 2018-, militante de Evópoli.

Undurraga no es ajena al Ministerio de Agricultura, ya que fue una de las representantes de la cartera en la negociación con los pueblos originarios del decreto que regula la consulta indígena, que operacionaliza el convenio N°169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

También fue delegada chilena ante la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en políticas territoriales rurales y, hasta antes de asumir en la Odepa, trabajó como investigadora y profesora en su casa de estudios.

«Queremos dejar una estrategia de sustentabilidad para el sector agroalimentario, empujar esta materia donde tenemos grandes desafíos» «Creemos que como Agricultura tenemos mucho que decir, porque los pueblos originarios están muy conectados a la tierra y tenemos un diálogo que es relevante considerar para acercarnos y construir fuerzas» (1)

(1) El Mercurio 6 enero 2021

Bibliografia

Image

 

Image

4 enero 2021

Otras publicaciones

En 2017 impulsa proyecto: Polo Estratégico de materias primas dedicadas de origen animal para Ingredientes Funcionales y Aditivos Especializados (PIFA) para el mercado internacional bajo el modelo de Comercio Justo en la Zona Central

María Emilia Undurraga y Cristián Balmaceda, Directora nacional de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias del Ministerio de Agricultura – Alcalde de Pirque. 4 Junio 2020, Columna.
Los sectores rurales adyacentes a las grandes ciudades del país han sufrido el fraccionamiento de la propiedad. Esto ha dado paso a un uso residencial, con la consecuente expansión urbana artificial, generando un menoscabo no sólo en las actividades económicas que ahí se desarrollaban, sino también en la estructura social y ambiental existente.
La constatación de esta situación, es de la máxima complejidad por distintos motivos, dentro de los cuales es posible mencionar la disponibilidad de terrenos para actividades primarias que permiten el abastecimiento de las ciudades; la afectación de la biodiversidad, por corta de vegetación o expulsión de fauna nativa; las emisiones de gases de efecto invernadero, por los viajes que realizan estos habitantes hacia los centros urbanos; y la coexistencia de la identidad tradicional de los habitantes rurales con las costumbres de los nuevos vecinos urbanos.

La reciente promulgación de la Política Nacional de Desarrollo Rural es una oportunidad para que el Estado en su conjunto mire con mayor detención este fenómeno y mejore la planificación en estos territorios. De hecho, en ella se propone “propiciar el desarrollo de los asentamientos poblados de menor tamaño, favoreciendo la provisión de bienes y servicios de calidad en aquellos de mayor densidad, mejorando el uso y la ocupación regular del territorio”. Esta y otras acciones que se empezarán a discutir e implementar gracias a esta política son solo el comienzo de discusiones que creemos de máxima significancia para estos tiempos. Solo si es planificado es de agrado.

La Discusión 2 junio 2019, «La ruralidad es justamente mi pasión, y ahí yo haría una división. Uno son las políticas agrícolas que impactan en el mundo rural, y ahí podemos ver todos los esfuerzos que se están haciendo en asociatividad, mo-dernización, fomento productivo, en las mesas público-privadas que son por rubro; pero hay otra gran vertiente, que es la del desarrollo rural. Ese desarrollo no está compuesto por políticas agrícolas, sino que está intrínse-camente ligado a la coordinación que tiene que existir entre los distintos ministerios para que la acción de cada uno de ellos sea pertinente, coodinada y eficiente para el mundo rural. Nosotros queremos mejorar la calidad de vida en el mundo rural, donde las necesidades van mucho más allá de las políticas agrícolas: tú necesitas agua, caminos, transporte, acceso a salud, educación, todas ellas acciones que no provienen del Ministerio de Agricultura, es por ello que el ministro Antonio Walker ha tomado como uno de sus cuatro pilares el desarrollo del mundo rural, se creó un comité de ministros para este fin; para nosotros, que somos ruralistas, ver a 12 ministros discutiendo sobre políticas para el mundo rural es emocionante, y lo vemos como una oportu-nidad. Pero para poder discutir sobre ruralidad, tenemos que ser capaces, como sector, de mostrar esta ruralidad como un espacio de oportunidades, porque cuando uno la muestra como sinónimo de pobreza, que por cierto la hay, la forma de salir de ahí muchas veces es esta visión desde la ciudad, que es traigamos a la gente del campo a la ciudad, o la visión asistencialista».

Encuesta CASEN, 19 AGOSTO 2021

Los resultados de la encuesta Casen en pandemia han llamado profundamente la atención por el aumento en los niveles de pobreza en el país, asociado principalmente a la crisis sociosanitaria que nos afecta actualmente.

Desde una mirada general pareciera que el problema radica exclusivamente en las zonas urbanas, donde los niveles de pobreza aumentaron en tres puntos porcentuales en la última medición, mientras que en las zonas rurales, por el contrario, disminuyó de 16,5% a 13,8%. Sin embargo, hay tres elementos que es necesario considerar antes de llegar a esta conclusión.

Pese a que la pobreza por ingresos en las zonas rurales disminuye, esta sigue siendo superior a los niveles que se registraban en las zonas urbanas hace ocho años. Es decir, existe una brecha histórica e insoslayable en la calidad de vida rural, de la cual debemos hacernos cargo con mayor celeridad y un compromiso transversal.

Por otra parte, los ingresos, sobre los que se calcula la pobreza de los hogares, incluyen las transferencias y subsidios que se reciben desde el Estado. En el caso de las zonas rurales, estos subsidios son más del doble que lo que se entregan en las zonas urbanas, lo que da cuenta de la mayor dificultad que tiene la ruralidad para establecer procesos autónomos de inclusión social, en donde la acción del Estado tiene todavía un rol fundamental.

Por último, pese al aumento en las transferencias y subsidios, la pobreza extrema crece más pronunciadamente en las zonas rurales que en las zonas urbanas, alcanzando al 5,7% de la población rural. Esto habla de problemas estructurales en la capacidad de un conjunto significativo de la población rural para acceder a un techo, comida y abrigo, lo que se ha visto agravado por la pandemia, debido a la permanente condición de invisibilidad de esta realidad.

Si bien el aporte a las familias, como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), en la actual situación de emergencia es vital, en lo que debemos centrar nuestros esfuerzos y trabajar -en conjunto los actores públicos, privados y de la sociedad civil y apoyando a las autoridades locales- es en generar nuevas condiciones y capacidades de integración social para los habitantes rurales, que transformen el escenario de desventajas socioterritoriales que estos enfrentan y permitan que este espacio de oportunidades pueda desarrollarse en plenitud. En esta línea, junto al recientemente creado Consejo Asesor Nacional de Desarrollo Rural, seguiremos promoviendo y, desde el Comité de Ministros que tenemos a cargo la Política Nacional de Desarrollo Rural, potenciando, todas aquellas medidas que puedan generar cambios sostenibles de mediano y largo plazo, como son el empleo, las inversiones y, sobre todo, la promoción de la participación, la colaboración y el diálogo.

“Pese a que la pobreza por ingresos en las zonas rurales disminuye, esta sigue siendo superior a los niveles que se registraban en las zonas urbanas hace ocho años”.

Etiqueta: