Carolina Toha Morales

Biografía Personal

Tohá González José (1927-1974)[1] periodista, PS, Presidente de la FECH 1951, candidato a senador 1969 (8.6%) Ministro del Interior 1970-72, destituido el 22 de enero de 1972 por innumerables hechos que manifestaban lenidad en la actuación de la actividad pública; Ministro de Defensa 1972-73, detenido en Isla Dawson; falleció en el Hospital Militar en 1974, posiblemente asesinado: “Hay muchos elementos que demuestran que la versión oficial del suicidio es falsa. Necesitamos saber quiénes son los responsables” (1); cm Victoria Eugenia (Moy) Morales Etchevers Morales, integró el Comité por Elecciones Libres en 1987, embajadora, h. Fernando Morales Godoy y Raquel María Etchevers Quintana; 2 hijos.

Tohá Morales Carolina (1965)[2] abogada, doctora en ciencias políticas, “Mis experiencias en el Gobierno, en el Parlamento y en el municipio, ni hablar, estuvieron llenas de grandes momentos” (2).  Casada con Fulvio Rossi, senador (3).

[1] (1) Carolina Tohá 16 noviembre 2010. “El señor Tohá se encontraba internado en tratamiento en el Hospital  Militar, afectado en una fuerte depresión nerviosa con trastornos sicosomáticos, que lo impulsó a poner fin a su vida, colgándose del cuello en el closet de su habitación” (16 marzo 1974, comunicado oficial)

[2] (1) Libro de la Fundación Salvador Allende. (2) “13 mujeres redefinen el Poder” revista Ya, El Mercurio, 5 marzo 2019

(3) «Fulvio es una persona tremendamente valiosa que tiene todo el derecho a presentar una opción y le deseo que en eso, en lo que decida, le vaya muy bien» entrevista, El Mercurio, 16 mayo 2010

Descendencia

Fuentes

(1) Entrevista, El Mercurio, 16 mayo 2010

 

(3) Diario Financiero, 28 junio 2012, polémica entre Girardi y Andrés Velasco: «Lo que ha pasado en los últimos días es un muy triste espectáculo»

(4) «Ex ministra Toha rechaza propuesta de Girardi de ampliar Concertación» carta pública,  El Mercurio, 28 abril 2010

(5) El Mercurio 8 octubre 2016

(6) En medio de la crisis social de octubre de 2019, el 4 de noviembre envía una carta al Presidente Piñera

(7) Carta La Tercera 13 septiembre 2020.

(8) El Mercurio 6 febrero 2021

(9) 11 febrero 2021

(10) La Segunda, 27 mayo 2022

(11) Socialismo Demócratico: IDEAS EN BUSCA DE UNA VOZ. El Mercurio, 19 junio 2022

(12) Congreso aprueba séptima prórroga del Estado de Excepción en la Macrozona Sur: medida regirá por otros 15 días. La Tercera, 14 septiemre 2022

(13) 2 octubre 2022

(14) Entrevista 22 enero 2023

(15) Debate parlamentario por proyectos de seguridad, 27 enero 2023

(16) 6 abril 2023

Un Estado que funcione 19 marzo 2022

El proceso constitucional que estamos viviendo responde a una crisis en un país que tiene problemas concretos, dolores, fragilidades y también fortalezas. Sería un error transformarlo en un certamen de gustos teóricos, y conformarnos con soluciones que sumen preferencias de distintos bandos para llegar a los quórums requeridos sin fijarnos en el efecto integral que ello tendrá cuando opere en el Chile real.

Lo que más necesitamos es un Estado que funcione, es decir, que cumpla sus obligaciones. La primera de ellas es representar bien a la sociedad y garantizar los derechos de las personas. Para eso el Estado estar abierto a la participación ciudadana y a la vez tener capacidad de tomar decisiones y cumplirlas. No es fácil lograr ese equilibrio pero hay que recordar que no partimos de cero. Tenemos un grotesco retraso en materia de descentralización, un proceso político trabado y un sistema de partidos cuestionado, pero también tenemos instituciones públicas robustas y competentes, que han tenido un papel histórico clave en el desarrollo del país. ¿Que sería de Chile sin su red de atención primaria, sin sus universidades públicas, sin CODELCO, sin su Dirección de Presupuestos, sin el Metro, sin la Biblioteca del Congreso, sin la Dirección de Vialidad, sin el Servicio Electoral o el Servicio de Impuestos Internos? Todas esas instituciones tienen mucho que mejorar, pero representan una fortaleza que debemos proyectar, no dilapidar. Nuestra descentralización debe apoyarse en esas fortalezas y construir nuevas allí donde faltan. Especialmente debe reconocerle a los territorios, las ciudades y sus comunidades el derecho a ser protagonistas de las decisiones que les afectan, sin confundir esa participación con fragmentación. Un proyecto de inversión no es sólo un asunto de la comunidad circundante, también lo es de la Región y del país en su conjunto. De consecuencia no podemos dictaminar que los proyectos se definirán mediante plebiscitos locales, porque en ese caso no tendríamos cárceles en ninguna parte. La riqueza que los proyectos generan debe producir un aporte importante en el territorio donde están, pero no sólo ahí. Si nos equivocamos en eso tendremos una ampliación de las desigualdades en lugar de una reducción. Especialmente, la descentralización debe ser una forma de acercar las decisiones a las personas, pero acercarlas para que operen mejor, no para que se diluyan aún más las responsabilidades del Estado o el sentido de solidaridad entre chilenas y chilenos.

En el debate del sistema político tenemos dilemas similares. El rechazo al informe de la comisión encargada del tema da cuenta de que aún no encontramos la fórmula que los resuelva. Hay que partir por destrabar nuestro sistema político y acercarlo a los intereses de la ciudadanía. La propuesta que fue rechazada suponía que el bloqueo del proceso legislativo se resolvería sacando un eslabón de la cadena: el Senado. Se puede discutir si tener un sistema unicameral, pero ello no hará la diferencia en este problema. Su origen no es la duplicación de cámaras sino la falta de incentivos a colaborar y la ausencia de consecuencias para quien no lo hace. Un sistema unicameral sin colaboración arriesga estar aún más bloqueado que uno bicameral, porque en este último la segunda cámara puede ayudar a desempatar los conflictos. La fórmula que se presentó no atacaba el verdadero problema y, en lugar de eso, cargaba al Ejecutivo con dos nuevas figuras poco claras en su función y sin herramientas para contribuir a la fluidez del sistema. Para resolver la crisis de los partidos la solución no era mejor. Dado su creciente deterioro, se proponía que los movimientos sociales les compitieran en igualdad de condiciones, lo que constituye un impulso adicional a la fragmentación política que ya tenemos. La diversidad es un valor gigantesco para la democracia, siempre y cuando sus instituciones ayuden a articularla en proyectos comunes. Una democracia con partidos débiles y movimiento ocupando su lugar promueve que cada quien trabaje para su santo y nadie esté obligado a mirar el conjunto. Si un movimiento que protege los glaciares o el patrimonio logra elegir congresistas terminará definiendo políticas educacionales, impuestos y leyes penales pese a que no tiene ninguna obligación o incentivo para tener definiciones en esas materias. Y si las tuviera, se transformaría en un partido. El convencional Jaime Bassa cuestionó que los partidos se opusieran a esta competencia insinuando que lo hacen porque no les conviene. Tiene toda la razón. Nuestros partidos están tan desprestigiados que cada vez que opinan no hacen más que ahuyentar todo posible apoyo a sus posturas. Pero personas como Bassa y quienes nos representan en la Convención tienen el deber de mirar más allá de la mala fama del interlocutor e ir al fondo de los argumentos. Quizás no tenemos partidos que puedan hablar con autoridad sobre estas materias, pero sí tenemos la autoridad de la experiencia de otros países que nos muestra lo que pasa cuando el sistema político se organiza en torno a movimientos con agendas específicas en lugar de partidos con proyectos de sociedad. Y esa experiencia no ha sido buena.

Me cuento entre quienes promueven un sistema bicameral asimétrico, pero hay otros defensores del Senado que amparan su postura en un argumento nefasto: la necesidad de frenar el despelote que nos espera si se aprueba una cámara única protagonizada por movimientos sociales dispersos. Si para eso queremos un Senado querrá decir que todo este esfuerzo fue estéril, y terminamos una vez más levantando instituciones para contener los potenciales males de la democracia en lugar de asegurar aquellas que le permitirían funcionar bien. Buenos partidos es lo que necesitamos y legislación leonina que los regule, garantizando apertura a la sociedad, democracia interna, transparencia del financiamiento, rendición de sus compromisos programáticos, renovación de sus liderazgos, control del clientelismo y responsabilidad colectiva en lugar del individualismo desatado.

Sobre Carolina Toha

Lo importante en este caso es que el Presidente asumió que el eje de la conducción del Gobierno quedará instalado en el campo del socialismo democrático. A Mario Marcel en Hacienda y Manuel Monsalve en la Subsecretaría de Interior, se vienen a sumar Carolina Tohá en la jefatura del gabinete y Ana Lya Uriarte en la Segpres, conformando un tándem de excelencia para un gobierno reformista o socialdemócrata. La incorporación de la notable ministra del Trabajo, Jeannette Jara, al comité político no viene sino a reforzar una conducción desideologizada y pragmática. Ricardo Brosky, 7 septiembre 2022

Antiguamente los visitantes al oráculo de Delfos eran recibidos por dos máximas. Una decía “conócete a ti mismo” y la otra, “de nada demasiado”. En esta nueva oportunidad histórica hacia la convergencia, al añorado centro y a los acuerdos, solo cabe esperar que el Gobierno, así como lo ha hecho el país, también aprenda de sus excesos y carencias. Vaya desafío para el nuevo triunvirato de Carolina Tohá, Ana Lya Uriarte y Mario Marcel. 17 septiemre 2022

Tohá desactiva rebelión de los independientes PPD (y la rivalidad de Boric con Bianchi) 30 septiembre 2022

La ministra Tohá se reunió el lunes con los parlamentarios independientes pro PPD para abordar la agenda legislativa. El encuentro supuso la normalización de la relación del grupo con La Moneda, luego de que el Presidente Boric no los convocara a una reunión en Cerro Castillo poco antes del plebiscito. A continuación los entretelones del encuentro y su significado político.

Qué observar. “Les pido colaboración de la bancada, vienen tiempos muy difíciles. El gobierno de dos coaliciones es un trabajo en construcción”. Así habría iniciado la reunión la ministra del Interior Carolina Tohá con los diputados PPD-Independientes que estaban en rebeldía tras no ser invitados a Cerro Castillo a una reunión con el PPD, según dicen, solo por ser independientes. El mensaje de Tohá – que estuvo acompañada por el Subsecretario de Prevención del Delito, Eduardo Vergara, fue claro y tuvo buena recepción en los 9 diputados presentes.

  • En la oportunidad no estuvo Carlos Bianchi, dado que -según se explicó- tenía agendada una cita con el Ministro Marcel para analizar el Presupuesto 2023 que presentó ayer.
  • En el diálogo, los parlamentarios le plantearon proyectos de ley relevantes para el grupo de los 9. Entre ellos, uno sobre microtráfico que va al corazón del crimen organizado; y que las pérdidas de las AFP sean asumidas por las AFP, entre otros.

Reunión con Ana Lya Uriarte. El martes, además, sostuvieron una reunión con la ministra de la Segpres, Ana Lya Uriarte. La secretaria de Estado no miró el celular ni la hora, dicen quienes participaron del evento. “Escuchó, algo que nunca vimos con Giorgio Jackson”, agregan. Estuvo con la subsecretaria Macarena Lobos y tomó nota de los proyectos que le interesan a la bancada de los PPD-Independientes.

El quiebre y la invitación de Boric que no llegó. A mediados de agosto, los seis diputados independientes elegidos en la lista del PPD – que en total tiene nueve- entregaron una carta al entonces ministro Secretario General de la Presidencia, Giorgio Jackson.

  • En el encuentro le hicieron saber su desacuerdo por la exclusión que sufrieron por parte del Presidente de las conversaciones por el acuerdo constitucional conseguido entre el Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad, realizado a menos de un mes del plebiscito en Cerro Castillo. A ninguno de ellos se les convocó al palacio presidencial de Viña del Mar, aunque sí pudieron asistir los parlamentarios que militan en el PPD.
  • Los parlamentarios acusaron a Boric de dividir a la coalición, al privilegiar un trato directo con los partidos y no con los independientes afines a su administración, y notificaron que, en adelante, Jackson debía negociar con ellos y no con el PPD los proyectos.
  • Para algunos, sobre la mesa estaba el interés del Mandatario por evitar los discolajes. Para otros, el trasfondo de su decisión se relacionaba con la compleja relación que arrastra con Carlos Bianchi, integrante de los independientes pro PPD y a quien conoce desde los años en que ambos representaban a Magallanes en el Congreso.

Telón de fondo. La debacle del Apruebo en el plebiscito invisibilizó por algunas semanas la situación de los independientes, que, tras la llegada de Tohá a Interior, resurgió en La Moneda.

  • El problema para el gobierno apuntaba a que lo ocurrido con Boric estaba provocando una mayor unidad de los diputados no militantes, en el marco del difícil escenario que el gobierno ya enfrenta en el Parlamento.
    Actualmente, de los 155 diputados que integran la Cámara, el Gobierno debe negociar con 80 parlamentarios que son considerados de su tendencia (agrupados en los pactos Apruebo Dignidad, 37; Nuevo Pacto Social, 37; Partido Ecologista Verde, 2; Dignidad Ahora, 3; e Independientes Unidos, 1). En el oficialismo, sin embargo, existe una importante dispersión de votos que demanda largas negociaciones. A partir de hoy, deberá integrar a estas conversaciones a los independientes pro PPD, que decidieron actuar de manera separada.
  • Hasta la decisión de Boric, la bancada PPD contaba con 9 diputados. Pero solo tres de ellos son militantes (Carolina Marzán, Raúl Soto y Helia Molina), mientras que los seis restantes son independientes elegidos en cupo de ese partido (Jaime Araya, Cristián Tapia, Carlos Bianchi, René Alinco, Marta González y Héctor Ulloa). Fueron ellos los que se juntaron con Tohá.
Entrevista, 21 mayo 2023

«La incertidumbre no es de ahora. Nunca hemos tenido mayoría en el Parlamento y siempre hemos tenido conciencia de que no depende solo de nosotros que las reformas salgan. El resultado de la elección pone, de nuevo, muy nítido, muy claro, que se mantiene una postura del electorado que postula un reclamo. Si uno lee en profundidad lo que hay detrás de estos resultados, debiera haber mejores condiciones para las reformas. Ahora, las reformas no van a ser todo lo que el Gobierno quiere, eso lo tenemos claro, pero lo que nos importa es que lo que hemos propuesto esté arriba de la mesa como una dirección».

Con esas palabras la ministra del Interior, Carolina Tohá, entregó un análisis tras los resultados del pasado 7 de mayo.

La secretaria de Estado también abordó el debate en torno a las dos almas del oficialismo (Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático) asegurando que eso «quedó atrás».

Por otro lado, advirtió sobre el proceso constituyente que «lo primero que nos debe preocupar es que los 12 puntos se cumplan». Lee la entrevista completa en la nueva edición de El Mercurio. (Emol)

Trayectoria Política

Tohá Morales Carolina (1965) Presidenta del PPD 2010-2012, candidata a diputada por Santiago 1997 (26.481 votos, 20.5%: la primera vez que postulé y perdí con Enrique Krauss, perdí, pero fue una elección super ganadora, porque no había casi ni una opción de ganar y fue un muy buen resultado y una preciosa experiencia); diputada 2002-2006, 2006-2010 por Santiago, Ministra Secretaria General de Gobierno 2009, vocera de la segunda vuelta presidencial 2010 de la candidatura Frei, Alcaldesa de Santiago 2012-2016, candidata a la reelección 2015 (23.039 votos, 36.1%). Sobre el proceso de la Unidad Popular escribió: “Para Chile y para el mundo, Salvador Allende representa el intento más sincero que un país haya emprendido por lograr el ideal socialista con las armas de la democracia. La luz de su grandeza se debe a la porfía con que defendió ese binomio tan atractivo como frágil. Así también, la explicación de su fracaso radica en su negativa a sacrificar una u otra meta en pos de una salida pragmática de la crisis que acompañó el final de su gobierno. En su luz está la explicación de su derrota, y por eso Allende representa una encrucijada trágica para las izquierdas de todo el mundo. Por eso sigue interrogándonos, puesto que hoy, en un tiempo tan distinto, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cómo transformar la sociedad en democracia?”.

«es un error pensar que la conformación política que nos permitirá recuperar la mayoría será un frente entre los sectores que están a la izquierda de la Concertación y una parte de ésta que se considera más progresista» (4)

«Esta coalición como está no nos sirve, tenemos que refundarla… nuestra propia gente no se sintió representada por la Concertación en el último tiempo. Nuestros  militantes no votan en las elecciones. O sea, asumamos eso y podemos dar saltos importantes… los que requieren una nueva Concertación son los ciudadanos descontentos, los que requieren que nos hagamos cargo de la insatisfacción con la política, que construyamos una propuesta de futuro pero reestableciendo el diálogo con esta sociedad: los chilenos y chilenas disconformes que no votaron por nosotros o lo hicieron de mala gana. Esa es la gente que necesita que hagamos los vínculos y a ellos queremos representar» (1)

en nombre de la Concertación, el  5 de octubre de 2010, en acto publico afirma «hay muchas especulaciones y apuestas respecto al destino de la Concertación. Algunos la quieren dar por terminada y otros se conforman por defender lo que se hizo. No sirve ni lo uno ni lo otro. Lo que Chile necesita es que hagamos una Concertación nueva y mejor, pensando para los tiempos de hoy y con la mirada puesta en el futuro y no en el pasado».

luego que la lista que apoyaba perdiera la elección interna en el PPD: «es demasiado evidente que hay una manera en que está funcionando la política que ya no da para más y si la gente toma la oportunidad de ejercer ese poder va a poder generar muchos cambios hoy en los municipios y mañana en las presidenciales y parlamentarias… creo que el bando que necesitamos es la unidad de la oposición, arman una fuerza política amplia y con un diálogo distinto con los ciudadanos…  nuestra política… es provocar una convergencia de los sectores lo más amplio posible detrás de un proyecto de futuro, de reformas de democratización y para eso hay que dialogar con todo el mundo y buscar puntos de encuentro» (3);

Candidata a la reelección de Alcaldesa de Santiago: «Enfrentamos el problema de las propiedades abandonadas y los sitios eriazos. Ya estamos comprando algunos para transformarlos en vivienda social y mixta» (5)

En medio de la crisis social de octubre de 2019, el 4 de noviembre envía una carta al Presidente Piñera, donde indica: «También tiene otra opción: ser el Presidente que de cauce a los cambios necesarios para que el país defina democráticamente un pacto constitucional y econónimo-social que nos interprete transversalmente. El actual está cuestionado por buenas razones, y la princiapl es que nunca fue un verdadero, pacto, sino una implosión que la democracia gestionó lo mejor que pudo, con logros indudables, pero que tocaron techo hace rato y también con deficiencias… me refiero a esa parte del nuestro sistema que hace excepcional a Chile respecto a la mayoría de las democracias del mundo y que se compone al menos de cuatro elementos: la fuerte relevancia del bolsillo privado en el acceso a derechos sociales básicos como la salud, la educación y las pensiones, excesiva prescindencia del Estado en materias económico-sociales, la alta concentración del poder político en la presidencia y los sesgos contramayoritarios de nuestra institucionalidad» (6)

«Los procesos de descentralización son siempre difíciles. Mal que mal, se trata de traspasar poder. La experiencia de otros países muestra que estos procesos avanzan en base a la experiencia, y la institucionalidad que se consolida no es la misma que se pensó en un inicio. Así ha sido con los procesos de descentralización de Francia, Colombia y España, y con la creación de gobiernos metropolitanos en Barcelona, México y Londres. En Chile debiera ser similar; haremos camino al andar, lo importante es comenzar». (7)

Carolina Tohá defiende primarias entre el Partido Socialista y el PPD en medio de dudas. (8)

Suscribe declaración para pre-primaria presidencial PPD-PS: «Llamamos fraternalmente a la realización de preprimaria democráticas y transparentes, para elegir a la persona que nos representará al socialismo democrático o izquierda socialdemócrata en las primarias legales de la centro izquierda. Y expresamos nuestra esperanza de que este sea el primer paso para una colaboración mucho mas amplia, que articule este sector, lo renueve y vitalice» (9)

Carolina Toha: «Un quorum para las leyes pero para la Constitución este candado, impresentable, no tiene ninguna coherencia» (10)

«El Estado de bienestar que necesitamos es uno que de nuevo tipo, adaptado a los desafios y posibilidades del futuro que nos espera, que son muy distintos a los del siglo pasado… por los cambios sociales, tecnológicos y económicos  que hemos vivido, … en un contexto de cambio climático y del desanclaje de la sociedad con su institucionalidad democrática…  son más abordables  si los situamos dentro de un pacto social más amplio, que mire el tiempo futuro mas integralmente… el aporte del socialismo democrático puede hacer no un juego únicamente en la disposición a participar en la administración, cosa que ya ha hecho, sino en la decisión de darles voz a sus ideas y cuerpo también» (11).

La ministra de Interior, Carolina Tohá, aseguró durante la sesión que «no nos gusta nada tener que recurrir a este instrumento, pero cuando tenemos a chilenas y chilenos que viven en el temor y que las policías no se la pueden (…) tenemos una obligación». (12)

Tras sostener encuentros con distintas autoridades de la Región de La Araucanía, en la que es su primera visita a la zona, la ministra del Interior, Carolina Tohá, recibió a un grupo de víctimas de hechos de violencia que se han producido en aquella región. Luego de la cita, la secretaria de Estado destacó la necesidad de seguir dialogando para terminar con el conflicto en la macrozona sur y así evitar que más personas resulten afectadas por ataques armados o incendiarios. «Muchas de las víctimas con las que estuvimos representan un tipo de problemática que va mucho más allá de su caso puntual. Representan la insuficiencia de ciertas respuestas que hemos creado como Estado, respuestas que en algún minuto se crearon con una intención que pudo haber sido loable, pero que al andar del tiempo han mostrado generar mayores problemas» (13)

Carolina Tohá: “Tenemos que ver cómo pasamos de la versión original a un gobierno que ahora tiene dos coaliciones bastante equivalentes en su peso político y electoral”. La ministra del Interior aborda aquí los dos principales desafíos de su gestión: la crisis de delincuencia y la necesidad de ordenar a las coaliciones que respaldan al Presidente Boric. Para eso, anuncia un nuevo “pacto de gobierno” en que cada cual tenga claro su rol. “Si por elegir dos listas, por un asunto netamente electoral, se provoca una ruptura política, lo vamos a pagar muy caro” (14)

Toha: “Estos proyectos que se están discutiendo hoy día no son para nada la panacea de la seguridad. En lo más mínimo. No existe la panacea de la seguridad (…). La panacea no está en los aplausos fáciles que se consiguen diciendo mentiras”.
Ante las críticas, agregó:
“Ciertamente no es la idea ofender a nadie, pero creo que tenemos que hacernos cargo de que discutimos los temas de seguridad de una manera inapropiada, porque hay tanta sensibilidad en este tema que, con el ánimo de empatizar, con el ánimo de dar una respuesta, de parecer tener una receta, se dicen cosas en el debate que todos sabemos que no son efectivas” (15).

A horas de aprobarse la ley Nain-Retamal en la Cámara, muere otro carabinero: «@Carolina_Toha: Mis condolencias a la familia del cabo Daniel Palma, a Carabineros de Chile y a sus compañeros de la 4° Comisaría de Santiago. Como país es el momento de unirnos para enfrentar esta violencia criminal: todas las instituciones, todos los sectores políticos y toda la ciudadanía». (16)

Carolina Toha «Una de las mejores virtudes del proceso de descentralización -del cual se habla pocas veces- es la diversificación de las élites, con la creación de nuevos sectores, capas y grupos que van a tomar roles importantes en la sociedad» Ceremonia de inauguración año Académico PUCV, abril 2023

Bibliografia

Artículo «Chile o el vértigo del futuro», Marzo-Abril 2020, Revista Nueva Sociedad:
La crisis chilena tiene múltiples componentes locales, sin embargo, las mareas profundas que la mueven están totalmente conectadas con una tormenta mucho mayor, que con distintos síntomas está mostrando un problema de muchas democracias para dar respuesta a las insatisfacciones y los temores que el sistema de desarrollo del capitalismo global ha generado. La influencia de las concepciones neoliberales tiene un papel relevante en ese malestar, pero no es el único elemento. La crisis de las formas convencionales de representación política y social, incluyendo la decadencia de los partidos tradicionales; el cambio climático y los gigantescos dilemas que plantea; la polarización de los debates públicos de la mano de las redes sociales; la incertidumbre sobre el futuro laboral gatillada por los cambios tecnológicos; los procesos migratorios, con los temores que activan; la disolución de lazos tradicionales de identificación social y su reemplazo por una creciente fragmentación cultural y el frenazo de las expectativas económicas de largo plazo que afecta a parte importante del planeta, incluyendo a América Latina, son algunos de los factores adicionales que empujan los conflictos. Son tan profundos y variados los elementos que tensionan hoy el mundo que se puede decir que, más que tratarse solamente de una crisis del modelo neoliberal, esto es un cambio de era, una transición mayor que es difícil de dimensionar desde el centro de la tormenta en que estamos.

Otras publicaciones

Columna «Acuerdo del PPD» El Mercurio 2 junio 2010: «…no quiero ni me imagino una Concertación sin Girardi o Auth. Por el contrario, creo que nuestra coalición debe aspirar a recuperar parte de la diversidad que perdió tanto por el centro como por la izquierda…»

Discurso en el 23 aniversario del PPD, 18 diciembre 2010: «es necesario vincular la política social con la política laboral. Las condiciones del trabajo son determinantes para cambiar la improductividad y la desigualdad de nuestra sociedad. Es necesario que gracias a la educación y la capacitación y por medio de contratos laborales justos, todos tengan la posibilidad de aportar y participar en la creación de riqueza y valor en la sociedad»

Entrevista 26 agosto 2012 la Tercera «los desalojos son una última medida, yo no habría actuado así en este caso… el dialogo y la preocupación por la educación no puede comenzar el dia de la toma. Debe estar en el corazón de la administración del municipio»

Debate sobre pactos políticos para las elecciones 2020:

«El construir entendimientos amplios no puede hacerse con la lógica que tendió a primar con el tiempo en la Concertación (…), que es la idea que para unirte necesitabas una unanimidad y que todas las diferencias eran una especie de traición a este entendimiento común. Esa no es la manera de construir la unidad hoy».
Al respecto, la expresidenta del PPD criticó la fragmentación que hoy existe en la oposición: «¿Ayuda que cada persona que tiene un desacuerdo se separe, arme su partido propio y apunte con el dedo a quien era su compañero hasta cinco minutos atrás, mostrando que tiene otros méritos morales? Eso es más bien parte del problema que de la solución».  La Tercera, 29 septiembre 2020
No poca gente piensa que hoy su mejor estrategia es acumular fuerzas para otra vuelta y está haciendo política para eso. Y otra gente piensa que enfrentar los años que vienen con un nuevo gobierno de derecha sería exponer a Chile a una fragilidad gigante. Si quienes piensan así logran sumar más fuerza, podrían provocar condiciones para abrir un camino viable que no signifique engañar a la gente. Pero esa definición sigue muy abierta, porque todos los actores saben que ganar esa elección va a ser cuesta arriba. No debiera ser así, porque sociológica e históricamente están todos los fundamentos para ganar. Los obstáculos son políticos. Entrevista La Tercera 28 marzo 2021

Las politicas públicas en su laberinto, 19 abril 2021: «…Una parte de la izquierda chilena se destacó por tomarse en serio la calidad de las políticas públicas, por asumir que las decisiones deben ser juzgadas por sus resultados y no sólo por sus intenciones, por tener presente la evidencia y no sucumbir a las presiones. Hoy ese sector pareciera no tener respuestas, y vive respaldando ideas que no le convencen, pero que no logra contrarrestar. Recuperar su compromiso con las buenas políticas públicas es fundamental, pero debe hacerlo sacando aprendizajes de la crisis que ha vivido. La política pública de calidad no puede ser sinónimo de un conservadurismo que impida avanzar. La resistencia a las presiones debe diferenciarse de la indolencia al malestar social, y la técnica debe usarse como un instrumento para abrir caminos y no como un escudo para ningunear y tratar de ignorante a todo el que intente ir más allá de las convenciones. En tiempos como los que vivimos, de enormes cambios e incertidumbres, donde el malestar y la desconfianza avanzan sin contrapeso, el conocimiento no puede ser sólo una barrera para las malas ideas, sino una herramienta para crear nuevas respuestas.

Se levantará en Chile una izquierda democrática y moderna cuando logre desactivar las malas ideas con ideas mejores, que funcionen y convenzan, que hagan sentido a la ciudadanía y enfrenten los problemas en su profundidad».

Chile necesita la convergencia de las fuerzas progresistas. Llamaos a los candidaturas del progresismo a privilegiar la construcción de puentes programaticos, facilitando la convergencia en la segunda vuelta presidencial y evitando una profundización artificial de las diferencias:
Compromiso nítido con trasformaciones profundas; ajustar las expectativas; responsabilidad fiscal; la herencia d eun mal gobierno; evitar la recesión en 2022; resta aun un margen reazonable para elevar la deuda pública; una deuda pública sostenible; que los qu tienen, paguen más; cambios al prosupuesto 2022; imprescindible modernización del Estado; aprendamos de la historia (la confrontación entre el centro y la izquierda solo anticipan derrotas para el movimiento popular… los desencuentros entre el centro y la izquierda entre 1964 y 1973 abrieron paso al desplome de la democracia y a 17 años de dictadura)

Donación SQM

Durante la presidencia del PPD de Carolina Toha, el PPD recibió donaciones de SQM, lo que fue investigado años después por la Justicia:

Matte Lira Luis: tesorero del PPD en 2010, «Tohá no supo que yo estaba haciendo gestiones con SQM. Las platas que SQM le pagó a Chile Ambiente por este contrato no eran para el PPD; lo que sí hacía Chile Ambiente era hacer donaciones al PPD» El Mercurio 7 julio 2016

«Caso SQM: Carolina Tohá declaró como testigo por más de seis horas: «hoy presté declaración como testigo, he aportado toda la información que puedo entregar respecto a todos los temas que se han debatido en la opinión pública» La Tercera, 14 julio 2016

Candidaturas y encuestas

Columna de Carolina Tohá: Candidaturas y encuestas

Desde el retorno a la democracia, ninguna elección presidencial ha contradicho el pronóstico de las encuestas. Siempre ha ganado el favorito o favorita. Siempre. Esta vez eso no pasó, porque quienes encabezaron los sondeos de opinión durante el último tiempo ya quedaron fuera de la carrera: Joaquín Lavín y Daniel Jadue.

Es predecible que se abrirá una discusión apasionada sobre la solidez metodológica de las encuestas, sobre quién estuvo más cerca y más lejos en sus pronósticos, sobre la dificultad de anticipar resultados con voto voluntario. Pero el debate que más importa es otro: cuál es la forma de seleccionar candidaturas si las encuestas ya perdieron el poder predictivo del pasado. Más aún, es válido preguntarse si la excesiva delegación a las encuestas de la definición de candidaturas no jugó un papel en la escasa renovación de liderazgos de la centroizquierda y en el tan postergado relevo generacional.

Durante el reinado de las encuestas era casi imposible que un liderazgo emergente fuera apoyado por un partido para la contienda presidencial. Si a falta de un nombre posicionado en el top ten se optaba por algún otro postulante era solo para negociarlo a cambio de cupos parlamentarios o puestos en el comando del favorito o favorita. El resultado fue que ningún sector político hizo verdaderas apuestas de liderazgo, es decir, proponerle alternativas al país y desplegar un esfuerzo genuino para convencer, convocar y conectar. Esa pega debían hacerla antes los potenciales postulantes y para ello necesitaban visibilidad, televisión o mucha plata. Los liderazgos interesantes que no estaban en los primeros lugares de las encuestas fueron descartados una y otra vez. El caso más dramático fue el año 2009, cuando Marco Enríquez-Ominami peleó por ser candidato a pesar de que las encuestas no lo favorecían y su partido no lo quería apoyar. Tanto peleó, que logró que la Concertación aceptara hacer una primaria en la que se pudieran inscribir todos los interesados que mostraran el patrocinio de un cierto número de alcaldes o parlamentarios. Eso hubiera llevado a una competencia de Marco, socialista en ese entonces, con Frei (DC) y Gómez (PR). Pero cuando el proceso estaba en curso hubo un sorpresivo cambio de las reglas del juego y se exigió que sólo pudieran postular quienes fueran proclamados por su partido. Resultado: Marco se salió del PS, compitió por fuera y sacó 20 puntos. Frei, 29. Piñera ganó la elección.

Volvamos ahora al presente. Si Boric se hubiera basado en las encuestas nunca debió haber sido candidato. No marcaba nada. Sichel marcaba, pero debajo de Lavín. Ambos ganaron. En el caso de Unidad Constituyente se levantó una propuesta hace más de un año que sugería cambiar radicalmente el modo de selección de candidaturas. Consistía en olvidarse de las encuestas y de las proclamaciones partidarias y abrir con anticipación un proceso amplio de postulaciones donde todos los liderazgos que tuvieran un número de firmas pudieran participar. En ese proceso, que duraría varios meses, se irían decantando las candidaturas con mayores posibilidades y avanzarían recogiendo el apoyo de quienes fueran quedando en el camino. Independientes cercanos al sector, líderes sociales y dirigentes ajenos a las directivas partidarias tendrían una opción de desplegarse, y los que lograran mantenerse como favoritos participarían finalmente en la primaria legal. En lugar de eso se optó por el camino tradicional, y hemos visto cómo los hechos lo han desbordado y han obligado a enmendar las decisiones, subir y bajar candidaturas y pasar por bochornosos desencuentros.

Si las encuestas decidieran las elecciones, Barack Obama nunca hubiera sido presidente. Partió desde abajo, y en la prolongada primaria demócrata fue mostrando el portento de líder que era y terminó ganándole a la tremenda Hillary Clinton y venciendo finalmente al republicano John McCaine. En Chile debemos aprender una nueva forma de levantar liderazgos, sin la seguridad de una carrera corrida sino con el coraje de quien aspira a ganarse la confianza y el respaldo popular. La política actual es para valientes e innovadoras, quienes quieran triunfos seguros pueden comenzar a empacar. La Tercera, 24 julio 2021

"Vendiendo Humo" 9 octubre 2021

La alcaldesa de Santiago, Irací Hassler, informó que estaba estudiando la entrega de aproximadamente 1.000 permisos para comercio en la vía pública e inmediatamente se escucharon las críticas de diversos sectores que se oponían a la medida. Los argumentos eran totalmente atendibles, y se fundaban en que el comercio ambulante es manejado por mafias, genera inseguridad, perjudica a los negocios formales y deteriora el espacio público.

Cualquier persona que siga este debate podría concluir que los problemas relacionados con el comercio ambulante están causados por los permisos de la alcaldesa, pero la verdad es que la situación era caótica antes de su anuncio. De hecho, el exAlcalde Alessandri prometió mano dura en esta materia y en su mandato no se ampliaron los permisos sino que se restringieron. Pese a ello el problema persistió. En febrero de 2020 la prensa reportaba que la Alameda estaba colmada de puestos no autorizados y que los enfrentamientos con carabineros eran constantes. Durante ese mismo año se registró una pelea masiva con sables y palos entre 50 comerciantes ambulantes en el barrio Meiggs y en otra oportunidad similar se reportó un herido a bala. El 2021 no ha sido mejor. En plena cuarentena fue noticia que los puestos no autorizados seguían funcionando en el centro de Santiago como si nada y poco después se conocieron los reclamos de los vecinos de calle San Isidro señalando que cotidianamente hay las riñas y gritos entre vendedores ambulantes que se instalan masivamente en ese sector.

En medio de este panorama asumió la nueva alcaldesa. Los permisos que piensa dar son discutibles, pero es evidente que, de no mediar un cambio profundo en la manera de enfrentar este problema, la situación no mejorará aunque ella no dé ningún permiso nuevo.

Quienes insinúan que el problema del comercio ambulante está relacionado con un exceso de permisos están vendiendo humo. Los municipios tienen la facultad de entregar permisos para vender en la vía pública, pero no tienen real capacidad de fiscalizarlos. Para ello dependen de Carabineros y los alcaldes o alcaldesas no tienen mando sobre estos. Una estrategia seria de ordenamiento del comercio en la vía pública requiere un ejercicio de regulación y control desarrollado en forma consistente y prolongada, lo que resulta bien cuesta arriba dada la forma errática e impredecible con que Carabineros participa en estos esfuerzos.

Sumemos a ello la complejidad del fenómeno. Detrás del comercio ambulante hay mafias y delincuencia, pero también hay vulnerabilidad social, discapacidad, mujeres que no tienen donde dejar sus hijos, dificultades de reinserción después de salir de la cárcel y alternativas de empleabilidad extremadamente precarias o mal pagadas. Muchas veces estas cosas se mezclan pues la vulnerabilidad es aprovechada por las mafias, y resolverlas a punta de palos y partes es iluso. Aquí, nuevamente, los municipios se ven superados porque las mafias que hay detrás son poco perseguidas por la Fiscalía, Aduanas e Impuestos Internos y el acceso al empleo de los grupos excluidos que nombramos no está resuelto con las actuales políticas públicas.

Adicionalmente, en un área metropolitana la acción de la autoridad local aislada resulta inoficiosa porque lo único que logrará es corretear a los vendedores a la comuna de al lado, y volverán al poco tiempo apenas los controles se relajen. De consecuencia, se necesita una coordinación de mayor escala que la comuna para tener una acción efectiva.

El centro de Santiago es de los pocos lugares de nuestra ciudad donde la mezcla social tiene alguna cabida y el sentido de pertenencia tiene raíces. Es un territorio extremadamente vital y resiliente, pero vive amenazado por el deterioro. Sus fantasmas no son distintos a los de todos los centros urbanos, pero lo que lo hace excepcional es lo poco que parece importarnos. No da lo mismo que el centro se desplome o se transforme en un campo de batalla. Sólo es posible salvarlo asumiendo que diversidad social no es sinónimo de precariedad y confrontación, sino de reglas compartidas y reconocidas transversalmente como legítimas. Las estrategias que discutimos para rescatar el centro se basan muchas veces en simplificaciones groseras y recetas toscas. Generalmente se trata de pegarle al adversario más que de entender por qué pasan las cosas y cómo buscarles una real solución. No sigamos en lo mismo. Hay una nueva alcaldesa y un país que está cambiando, cambiemos también esa forma de enfrentar los problemas de la ciudad y, particularmente, del centro de la capital.

Columna 13 noviembre 2021

Columna de Carolina Tohá: ¿Todos contra Kast?
La Tercera 13 noviembre 2021
La preocupación por el ascenso de José Antonio Kast parece una nueva, y peor versión, del “no lo vimos venir”. Las carreras de último minuto rectificando el discurso y tratando de empatizar con los miedos de las personas no son una respuesta suficiente. Tampoco los retoques del programa. Lo que se requiere es un ajuste en la lectura del país y en el proyecto que se le ofrece. El costo de no hacerlo puede traducirse en que las enormes energías que ha desplegado nuestra sociedad a favor de un cambio de futuro se vuelquen en contra de ese propósito.
La esperanza levantada por un nuevo orden institucional más justo e inclusivo sigue teniendo un piso importante: el proceso constituyente está en pleno desarrollo y existe una amplia conciencia en la sociedad sobre necesidad de cambios. También hay una sólida mayoría que concuerda en la orientación general que esos cambios debieran tener: asegurar derechos sociales, reconocer más poder a los territorios, apostar a un desarrollo armónico con la naturaleza, incorporar más conocimiento e innovación en nuestra economía, reconocer derechos y mayor autonomía a los pueblos indígenas, hacer del feminismo un eje transversal. No es poco. Sin embargo, esa corriente de fondo que apunta mayoritariamente en una dirección se topa con unas mareas bien revueltas respecto de los desafíos inmediatos. Allí prima una completa discordia respecto de cómo enfrentar temas como la seguridad, los retiros, el sistema de pensiones, el conflicto mapuche. Tanto así que muchas personas que se sienten parte de lo que llamamos la corriente de fondo han ido moviendo sus preferencias electorales hacia una propuesta conservadora como la de Kast.
Las lecciones aprendidas por el progresismo en el mundo nos muestran que la única forma de avanzar es ofrecer un horizonte de transformaciones hacia una sociedad más justa, transitando por un camino de mejorías graduales, no de sufrimientos y pérdidas. La idea de los socialismos reales que ofrecían un paraíso al que se llegaba transitando por el infierno resultó como sabemos. Las experiencias latinoamericanas de proyectos progresistas que desafiaron a los poderosos, pero descuidaron detalles como la economía, la seguridad o la estabilidad, terminaron con los poderosos más cómodos que nunca. No digo que ahora estén por cometerse esos mismos errores, pero sí creo que se están desaprovechando las lecciones que dejaron.
El progresismo chileno en sus múltiples variantes ha hecho una reflexión significativa a lo largo del tiempo. El golpe de Estado, la transición democrática y el agotamiento de la experiencia de la Concertación han sido fuente de aprendizaje y evolución política. Sin embargo, sus referentes políticos hacen todo lo posible por ocultarlo. Proyectan campañas y discursos simplones y amenazantes. Hacen caricaturas allí donde debieran poner matices. Ocultan certezas que saben fundamentales por miedo a caer mal y ser funados. Descalifican a sectores que en el fondo valoran. Le temen a la gente en lugar de convocarla.
El conservadurismo que se está levantando hoy en Chile no es un monstruo fascista: son personas preocupadas que piden ser escuchadas. Hacerlo no es darles una aspirina discursiva o una línea en el programa, sino demostrar que el cambio de futuro que se les ofrece se hará cargo del presente que va a generar, y del que está generando ahora mismo.
Lejos de lo que suele decirse en estos días, no son los programas los que nos pueden salvar. Quien sea que gane no tendrá mayorías en el Congreso para realizar sus planes. Y deberá lidiar con un país disconforme e impaciente, que no dudará en darle la espalda al primer error. Lo que nos puede salvar de la ola conservadora que se está levantando es que el próximo presidente o presidenta rompa el bloqueo de la política e invente una nueva forma de viabilizar la colaboración. Que salga algo en limpio de las peleas. Que las diferencias enriquezcan las decisiones, no que las imposibiliten. Eso es lo que tanto se buscó en la época de la transición: recuperar la política después de la ruptura más violenta de nuestra convivencia democrática. Era un desafío enorme y se logró sortear, aunque implicó costos gigantescos. Sin duda, se pudo hacer mejor, tuvo errores, omisiones, renuncias. Pero logró lo fundamental de su cometido, con creces. Ahora se debe inventar una nueva formulación. La promesa no puede consistir, como sucedió en los 90, en enterrar los conflictos y disimular las diferencias. Esta vez el desafío es el contrario: abrirles paso, legitimarlas, pero evitando que nos paralicen o nos fracturen. Es política pura y dura, no política pública, no programa ni ofertón. Esa es la paradoja de nuestro tiempo: después de tanto denostarla, sólo la política nos salvará.

La nueva sensatez 14 enero 2022

Este capítulo de nuestra historia, tan intenso y sorprendente, está todavía por escribirse. Lo estamos viviendo en tiempo real y los hechos tienden a desmentir una y otra vez nuestras teorías para interpretarlo. Hay muchos debates interesantes circulando, pero gran parte de ellos, en mayor o menor medida, pecan de una suerte de ombliguismo para interpretar las reales dimensiones de lo que estamos viviendo.

Lo más importante que está pasando en Chile, y que pasará en los próximos años, no se refiere al reordenamiento de los conglomerados políticos, a recambios generaciones, a estrategias más o menos radicalizadas o a grupos antisistema o prosistema. Por supuesto, todos esos aspectos son importantes y van a ser decisivos en el desenlace que tengamos. Pero lo fundamental es más profundo y se relaciona con procesos que trascienden a nuestra especificidad nacional.

De alguna manera, en Chile se produjeron condiciones que catalizaron tensiones que se están viviendo en muchas otras latitudes, y se abrieron ventanas de oportunidad para cambios que en otros lugares son igual de necesarios, pero no encuentran cabida. Algunos ejemplos: las formas de representación y decisión de las democracias tradicionales no se ajustan a las características de las sociedades contemporáneas ni aquí ni en ninguna parte. En países donde no hay Constitución del 80 ni duopolio ese problema está igual de presente. El tipo de capitalismo globalizado que predomina en el mundo comparte los principales problemas que detectamos en nuestro país, es decir, la persistencia de desigualdades intolerables y la conflictiva relación con la naturaleza. Y en todas partes hay irritación ante la aparente impotencia de los sistemas políticos para enfrentar esos retos y muchos otros, como el narcotráfico, las migraciones, los estrepitosos cambios del mundo laboral, los desafíos de la era digital y la inteligencia artificial.

La forma concreta en que explotó nuestra crisis está determinada por factores nacionales y las soluciones que estamos intentando están en nuestras manos. Dicho en simple, no necesitamos que se arregle el mundo para hacer nuestra pega. Pero hacerla implica definir bien cuál es el problema que queremos resolver. Si nos enfrascamos en nuestras peculiaridades podemos resolver algunas de las cuentas que tenemos pendientes entre nosotros, que no son pocas, pero moveremos poco la aguja respecto de las causas sustantivas que nos trajeron hasta aquí.

Sería pretencioso suponer que Chile puede encontrar la receta para resolver los males del planeta, pero sería miope no ver que estamos en una posición única para intentar cambios que apunten en esa dirección. Y no sería la primera vez que nuestro país cumple el papel de ser arquetipo de cambios políticos mundiales.

Muchas de las expresiones más destempladas y faltas de realismo que se han escuchado en esta etapa logran flotar en el debate porque tienen la ambición de hacerse cargo de estas tensiones profundas de nuestro tiempo. Por supuesto, achuntarle al problema está lejos de ser suficiente para dar con la solución. Muchas veces, incluso, las interpretaciones simplistas y maniqueas de los problemas terminan agravándolos y generando otros más. Pero el remedio a ese peligro no puede seguir siendo el portazo que tira por la borda todo intento de hacer las cosas de otra manera. Esa forma de sensatez y moderación ya no nos salvará. Lo que puede salvarnos es poner esa actitud sensata a imaginar soluciones distintas, a crear nuevos arreglos sociales y formas institucionales.

No tenemos derecho a embarcarnos en esa magna tarea si el precio es decirles a los chilenos y chilenas que deben esperar aún más y que sus problemas más acuciantes no se aliviarán en el corto plazo. Por eso, la tarea más demandante del próximo gobierno, y de todos los que tomen parte en las decisiones que nos esperan, desde la Convención Constitucional pasando por el mundo empresarial hasta el movimiento social, es combinar una gran capacidad de innovación para proyectar el futuro con un alto pragmatismo para resolver el presente.

Columna de Carolina Tohá: La convicción de la conveniencia 18 junio 2022

En política hay problemas que parecen errores de cálculo, precipitación o inexperiencia, pero son en realidad reflejo de cuestiones más profundas. En la última semana hubo varios de esos que vale la pena analizar.

Vamos por parte. Los votos que faltaron en las bancadas oficialistas para extender el Estado de Excepción son un síntoma preocupante. Faltaron porque todo indicaba que la propuesta estaba aprobada y era mejor ahorrarse el costo ante un electorado al que hasta hace poco se le dijo que esa medida era aberrante. Puesto en la balanza, no vale la pena apoyar al propio gobierno, especialmente si las consecuencias no parecen tan graves. El problema es que sí lo son, porque muestran una falta de respaldo al Presidente por parte de sus más cercanos. ¿Qué esperar del resto, de la oposición y la ciudadanía, a quienes se les pedirá mil veces confiar y apoyar?

El sorpresivo adelantamiento de las vacaciones de invierno parece un caso de manual. Con esta medida se contradijeron las cosas que el actual oficialismo dijo y repitió mil veces cuando era oposición o recién asumía: seguir a los expertos, considerar a los territorios, atender a los impactos de género, evitar la suspensión de clases, no improvisar. Puede haber razones para ese cambio de opinión, pero lo que nunca habrá es una forma de entender por qué se puede ser tan duro con el adversario y tan poco rigurosos con los propios. Pareciera, simplemente, que la vara no es la misma cuando uno es el juzgado que cuando se juzga a los demás.

La resistencia a invitar a los expresidentes a la entrega del informe de la Convención es de otras ligas. Como nadie aquí es tan cándido para no darse cuenta del significado que eso tiene, hay que presumir que el cálculo de los costos se hizo y se optó, en un primer momento, por asumirlos. La única razón para explicar algo así es que persiste en algunos la impresión de que todo lo que hizo Chile hasta ahora fue despojo, farsa, abuso y corrupción, y bien vale la pena cortar con ese pasado vergonzoso, aunque duela. Lo más problemático de esa postura no es lo injusto o insultante que sea para los expresidentes, sino lo peligroso que es para el país que actitudes tan mesiánicas lleguen a posiciones de poder. O quizás no sea tan grave y se trate solamente de una interpretación de la historia acomodada a los propios intereses. Muchos dirigentes de la nueva generación han coqueteado con ese estilo, pero afortunadamente lo han ido dejando atrás. Ojalá contagien a sus compañeros.

Las reacciones suspicaces a la declaración del PPD es la guinda de la torta, partiendo porque varios opinaron sin haberla leído. Una declaración que llama a Aprobar con todas sus letras y sin vacilación alguna, fundamenta sólidamente las razones y advierte problemas del texto que se buscarán corregir después, debiera ser una buena noticia para quienes quieren que triunfe le nueva Constitución. Pero no. Se prefiere descalificar esa posición porque hay una sola manera correcta de aprobar: la que ellos proponen.

En todas estas situaciones se esconde una matriz común que consiste en un exceso de confianza en las propias opiniones y un descarte rápido de las ajenas, incluso si son las del mismo gobierno del que eres parte. Esta postura política, nada nueva por lo demás, consiste en explicar los problemas como el resultado de las fallas de los otros en lugar de asumirlos como expresiones de la complejidad y de los difíciles dilemas que plantea la vida en sociedad. Es optar por una simplicidad que deja réditos para uno y le echa los costos a los demás. Desde otra perspectiva, estas situaciones se pueden entender como la expresión de un balance muy particular entre la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción. A primera vista se podría decir que hay una inclinación hacia la segunda, pero un examen más profundo muestra que más bien predomina una ética de la liviandad: disfrazar como convicción lo que es pura conveniencia. Más viejo que el hilo negro.

Carolina Tohá: Gobernar es priorizar 6 agosto 2022

Las izquierdas son fuerzas políticas nacidas al fragor de la crítica social, cuyo recorrido ha estado ligado a la denuncia de las abundantes injusticias e inconsistencias de la sociedad. La legitimidad forjada al fragor de esas luchas es una fortaleza gigantesca, que alimenta una mística poderosa y movilizadora, pero que con facilidad se convierte en muletilla. Una vez que se conquista la posición de justiciero es fácil utilizarla a conveniencia, y dejar decaer los músculos del debate para reemplazarlos por los de la superioridad moral.

Quizás por eso el uso de las acusaciones éticas como arma política es tan frecuente en las izquierdas. Hay una larga historia de contiendas contingentes cubiertas por recriminaciones que apuntan a la integridad de la contraparte. Sus versiones más extremas son las purgas que condujeron a verdaderas razias de los adversarios políticos, como aconteció en los países de la órbita soviética, pero sus expresiones son también menos radicales, como sucede en las funas y las cancelaciones, o más prosaicas, como resulta con la retórica política que acusa de desviacionismo o corrupción a un adversario cuando se vuelve difícil discutirle con argumentos.

En Chile no tenemos en la izquierda nada parecido a las persecuciones soviéticas, pero estamos viendo frecuentemente prácticas que recurren a la funa. En el movimiento estudiantil, por ejemplo, se dan actitudes que van desde el aislamiento social a la agresión física cuando hay discrepancias respecto de las orientaciones que proponen los sectores más radicales. Otro ejemplo son las conductas hacia autoridades, como los ataques que recibió Sergio Micco por su gestión a la cabeza del Instituto Nacional de Derechos Humanos, o el colectivo socialista cuando votó contra el informe de medioambiente en la Convención, o el propio Presidente Boric cuando firmó el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución. También vemos, por otra parte, muchos discursos moralizantes, partiendo por el Frente Amplio, que ha sido un promotor de ese estilo.

La renovación del socialismo tuvo entre sus aprendizajes una toma de distancia respecto de esta escuela. Se entendió que el peligro de hacer política desde un púlpito era la banalización de los valores y su instrumentalización como herramienta de manipulación, que impide pensar críticamente. La moralina política termina adormeciendo la ética en lugar de estimularla. Para tomarse en serio la relación de la acción política con los valores funciona poco señalar con el dedo las conductas ajenas, lo que sirve es tener un discernimiento permanente sobre lo que uno mismo y los suyos deciden o hacen.

Lo del ministro Jackson esta semana tuvo un tono menor en esta escala. Sus palabras no buscaban hacer imputaciones ni instalar un juicio histórico sobre el pasado reciente. Él intentó, apenas, salir del paso de la pregunta incómoda de un gamer que lo desafió a demostrar que el suyo era un gobierno distinto a los anteriores. Hay mucha gente ofendida por sus dichos, y es comprensible. Sin embargo, hubiera sido bastante más útil ofenderse la mitad cuando estos discursos se comenzaron a instalar, hace algunos años. En esa época, parte de la ex Concertación y ex Nueva Mayoría evitó entrar en el debate y dar razones de lo obrado en los anteriores gobiernos de centroizquierda. Algunos miraron al cielo, otros dijeron que nunca estuvieron de acuerdo y, otros más, se sumaron a la ola de críticas destempladas.

El hecho es que los anteriores gobiernos merecen un análisis crítico, tanto en su perspectiva política como desde el punto de vista de su integridad ética. Sus luces y sus logros, que son muchos, y sus sombras, que las hay. Saldrán más que bien parados de ese balance. Lo grave de las palabras del ministro Jackson no es que haya hecho una gran acusación, sino más bien la liviandad con que dijo lo que dijo. Mal que mal, esa historia del pasado reciente es también suya a estas alturas. Aprender de ella les servirá bastante más a él y a su generación que seguir señalándola con el dedo. Y lo primero que hay para aprender en esa experiencia es que gobernar es priorizar. Chile toma una decisión demasiado importante en cuatro semanas más y ningún líder político debiera desviar el foco de ahí

“El camino que viene hacia adelante tiene que recoger a los derrotados de la noche del 4 de septiembre” 20 agosto 2022

La exministra Carolina Tohá (PPD) sostiene que -pase lo que pase en el plebiscito del 4 de septiembre- el proceso constituyente va a continuar, pero que no da lo mismo desde donde parte. Estas son sus razones.

¿Comparte el argumento que han sugerido desde el gobierno respecto de que mantener abierto el proceso constitucional genera incertidumbre?

Eso no es una opinión. Es un hecho que mantener el proceso abierto significa que hay definiciones que tomar que no están claras. Lo que afirmo con total certeza es que el proceso constitucional va a continuar, tiene un largo camino que recorrer. En el caso del Apruebo, las normas más sustantivas del texto constitucional no son autoejecutables, van a entrar en práctica en la medida en que se legislen. En el caso del Rechazo, va a haber que imaginar un nuevo proceso. Y ahí la incertidumbre es mucho mayor, porque hay que partir por discutir el mecanismo, y ya en el mecanismo podemos trabajar un buen rato, porque hay visiones bastante distintas.

¿Cómo se toma el acuerdo al que llegaron los partidos oficialistas en consideración a que no se consultó a independientes y pueblos originarios? Los exconvencionales al menos estaban molestos.

Les diría que ellos mismos propusieron un texto constitucional que le entrega al Parlamento la posibilidad de llegar a estos acuerdos y hacer reformas. Está en el corazón de cómo se concibió la nueva Constitución. En ese sentido, no hay que tener temor.

¿No le preocupa que el gobierno no tenga mayoría en el Congreso para garantizar las reformas propuestas en el acuerdo de los partidos oficialistas?

El acuerdo de los partidos está totalmente garantizado. Creo que las opiniones que han salido a decir que no se va a cumplir son opiniones interesadas que saben que están diciendo algo que no es efectivo, porque los cambios que se están proponiendo tienen el acuerdo de todo el oficialismo. Démosle incluso el beneficio de la duda, supongamos que una parte del oficialismo no los va a apoyar. Todos esos acuerdos son también, se supone, respaldados por los sectores del Rechazo. ¿Por qué podrían no aprobarse? ¿Quién podría oponerse que llegue a tener más de 3/7 para impedir que se aprueben?

Esta semana usted dijo que si gana el Rechazo la llave para decidir cómo se hace una nueva Constitución vuelve a la derecha. ¿Acaso no confía en su voluntad de cambio?

No es un problema de desconfianza. Lo que estoy constatando es un hecho de la causa. Ellos tienen la mitad del Senado. Lo que estoy diciendo no es que no se va a hacer un proceso, estoy diciendo que se va a hacer el proceso que ellos estén dispuestos a aceptar. Ellos van a poner el límite, las reglas, decidir cuánto abren la puerta. Y no es desconfianza, al contrario, es sentido de realidad asumir que un sector que ha tenido una postura en determinados temas históricamente y que nunca ha dado argumentos para pensar que tiene razones muy distintas, hoy va más o menos a empujar en la dirección que siempre lo ha hecho.

¿Y si lo vemos al revés? ¿Por qué habría incentivos para reformar en caso de que gane el Apruebo. Guillermo Teillier señaló que le parecía bien el 99% de la propuesta constitucional…

El es el presidente de un partido que tiene una historia en Chile. Y en su historia una de las cosas de las que uno no puede dudar es que es un partido que cumple sus compromisos. Pero vamos a ponernos en la hipótesis pesimista de que no los cumpliera. Sin el PC, estos acuerdos se aprueban igual. Incluso sin el PC y el Frente Amplio se aprueban igual.

¿Cuál cree que es el diseño ideal para la noche del 4 de septiembre? ¿Cuál es el llamado que debe hacer el Presidente Boric en caso de que gane el Apruebo o el Rechazo?

Que el camino que viene hacia adelante tiene que recoger a los derrotados esa noche. El punto de partida de la Constitución propuesta por la Convención, desde mi punto de vista, tiene el corazón bien puesto para apuntar a un país más integrado, que se haga cargo de los sectores que se han sentido excluidos. Lo fundamental es que en su implementación abra la puerta para que esos sectores que no fueron partidarios del texto originalmente se vayan integrando a él. En el caso del Rechazo, el desafío es muchísimo mayor, porque hay que volver atrás, a foja cero, hay que partir discutiendo los mecanismos.

La presidenta del PPD fue la primera que sugirió la idea de aprobar para reformar. Algunos acusan que quizás esa estrategia puede ser contraproducente. ¿No es cederle un argumento a la campaña del Rechazo?

La sociedad empezó a mostrar ciertas aprensiones con el proceso constituyente mucho antes de que los partidos hicieran propuestas de mejorar. La gente entiende que un texto puede tener una orientación correcta y tener defectos. Puede gustarle lo sustantivo y querer cambiar ciertas materias. Lo que uno puede pedir es que el corazón esté puesto en el lugar correcto. Es del todo natural que quien quiere preservar eso sustantivo le parezca que los defectos que hay simplemente hay que corregirlos. Creo que los que queremos corregir el texto somos los que más nos gusta en realidad, porque nos importa cuidar sus aspectos esenciales y estamos dispuestos a hacer las modificaciones que sean necesarias para mantener esos aspectos esenciales.

Los cambios a la Constitución actual nunca han generado consenso en la centroizquierda. De hecho, Bachelet, que tuvo una propuesta, nunca tuvo piso en su propio sector para presentarla . ¿Por qué ahora se asombran de que un grupo de centroizquierda anuncie que votará Rechazo?

Me sorprendo de que haya sectores de centroizquierda en el Rechazo porque hemos hecho un recorrido conjunto y las cosas centrales que el texto constitucional apuesta a producir las hemos compartido históricamente: el Estado social y democrático de derecho, la paridad, el reconocimiento de los pueblos indígenas, los temas del equilibrio entre la naturaleza y nuestro desarrollo económico, la descentralización, la redistribución del poder. A la hora que se ponen arriba de la mesa estos cambios, uno empieza a ver que hay sectores que de alguna forma se fueron acostumbrando a tener una democracia limitada, un poco tutelada. La posibilidad de confiar en un poder distribuido de otra manera, en una democracia que opere de verdad, profunda, termina dándoles temor. Y claro que eso es desconcertante y duele.

¿Cree que hay un futuro conjunto para la centroizquierda después del plebiscito?

El sistema político chileno está en tal nivel de reconfiguración que hacer pronósticos es muy temerario, de ningún tipo. Haría solo un pronóstico. Creo que para el futuro de Chile, si gana el Apruebo, y también es válido si ganara el Rechazo, el fortalecimiento, el ganar carácter, el tomar fuerza en sus posturas del Socialismo Democrático es la clave de que salgamos de esta crisis fortalecidos y reconstruyendo nuestra convivencia. Es un sector que es fundamental fortalecer para que al gobierno le vaya bien, para que a la nueva Constitución le vaya bien. Y si resultara que no se aprobara la nueva Constitución, para que podamos hacer otra que se acerque lo más posible a este norte.

¿Y en el caso de la DC? ¿Se pueden retomar las relaciones?

Conversaciones hay permanentemente, hay una historia muy larga ahí. Hay ciertas dificultades que son internas de la DC, que no tienen que ver con su relación con nosotros, que desde afuera no tenemos cómo intervenir en eso. Uno puede tener puntos de encuentro importantes y eso no quiere decir que es lo mismo.

¿Se atreve a hacer un pronóstico a dos semanas del plebiscito?

No me atrevo a hacer un pronóstico, porque las encuestas han sido muy consistentes en poner un resultado adverso al Apruebo. Creo que las encuestas están subestimando algo que está ahí y está presente, que es una energía de la sociedad chilena muy profunda, que creo que va a salir a la luz en el momento de estas últimas semanas.

¿Estaría dispuesta a asumir un ministerio si el Presidente Gabriel Boric se lo pide?

Esas son las cosas que uno aprende muy temprano cuando está en política: no hay que especular de cosas que no han pasado. Cuando pasan, hay que analizarlas, conversarlas, ver qué significan y eso no ha pasado, ni ha habido ninguna señal de que esté pasando, así que no lo pongo por ahora en mi radar. No es para nada la razón por la cual me he involucrado en esto, me he involucrado porque creo es importante y porque he pensado que podía aportar en algo.

Quizás no hay señales, ¿pero disponibilidad hay?

No voy a hablar de disponibilidad de algo que no me ha sido planteado. Si eso llegara a pasar, ahí tendrá que verse.

Juicio de Cuentas de Contraloría pendiente complica arribo de Tohá a Interior 25 agosto, 2022

El presidente Gabriel Boric el domingo 21 de agosto pasado, durante una entrevista televisiva, reconoció que hablaba con Carolina Tohá. El gesto a la militante PPD llegó justo cuando su nombre es el que suena con mayor fuerza al interior de los partidos de Apruebo Dignidad y de Socialismo Democrático para convertirse en ministra del Interior y Seguridad Pública, es decir, en reemplazo de Izkia Siches.

Sin embargo, el nombre genera molestia al interior de alguno de los partidos del Frente Amplio y Partido Comunista. ¿La razón? El proceso abierto que existe en la Contraloría General de la República y que desde el 2019 mantiene a Tohá enjuiciada por un actuar negligente. Si bien han pasado 3 años desde la acusación e inicio de Juicio de Cuentas, para que se defina la devolución o no del dinero, el proceso se paralizó por casi dos años a raíz de la pandemia, ayudado por la Ley que autorizó la pausa de los mismos.

Consultada por Radio Bío Bío, Carolina Tohá se limitó a indicar que “no hay mucho que opinar, solo la seguridad de que el proceso va a despejar el asunto. Lo terrible es que se demore tanto”, sostuvo.

Recordar que la I Contraloría General Metropolitana de Santiago, estableció en la auditoría de 2019 es que los gastos improcedentes y sin respaldo alcanzaron los “$265.462.815 equivalente a 5.843,46 UTM, y que valorizado a la fecha, esto es, al mes de febrero de 2019, ascendiente a un total de $282.268.822”, dice el documento. Lo que a la fecha, por el alza de la UTM, sumaría $348.240.998,7.

Los dineros que se mal gastaron el 2016 provinieron de la Subvención Escolar Preferencial (SEP), los que fueron usados para pagar la indemnización de un profesor, además de contratar la asesoría de empresas de capacitaciones las cuales no están contempladas en la ley SEP. También se utilizó en establecimientos educativos no adscritos a la subvención escolar preferencial y en la compra por parte de la administración central de viseras, poleras, mesas, sillas entre otros, todos improcedentes.

Pero además, el documento de 38 páginas, sostiene que se realizaron gastos por remuneración indebida y se rindieron facturas erróneas declaradas. Hechos que al interior del Frente Amplio son considerados graves.

Con todo, no son pocos los que advierten que de llegar Tohá al cargo abre un flanco complejo al tratarse de una auditoría que es “irrefutable”, más allá de que apele al juicio de Cuentas, proceso que podría seguir activo por lo menos un año más.

Sumado a eso, en caso que se le obligue a Carolina Tohá pagar de forma solidaria junto a 14 personas los $348.240.998 podría apelar a la última instancia donde el propio presidente Gabriel Boric tendría que nominar a 2 abogados que junto al Contralor General dictaminarán la decisión final.

Incluso, las mismas fuentes, explican que el proceso podría cruzarse en un año más con la nominación que tendrá que hacer la Moneda para quien suceda al actual Contralor Jorge Bermúdez, quien terminará en diciembre de 2023 su mandato. (Bio Bio)

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