Democracia clásica

Opiniones

Karl Popper sostiene que el objetivo de la democracia no es responder la pregunta acerca de quién debe gobernar, sino que cómo se debe gobernar. El buen gobierno no descansa en encontrar personas con cualidades que las hagan intrínsecamente superiores para la conducción de los asuntos comunes, sino en la administración del poder subordinado a un sistema de reglas que lo limitan y lo hacen sujeto de control por los ciudadanos.
Gonzalo Cordero agrega: «por todo esto es que creo en el poder limitado por el estado de derecho, en las sociedades organizadas en base a la libertad individual, asi como repelo las burocracias que pretendan administrar los bienes, valores y proyectos de vida, como un gran árbitro que dirime la justa posición de cada uno.

 

Hilda Sabato, 25 diciembre 2021: Esto en Chile se ve muy claro con la aparición de formas de representación distinta, la representación de independientes, la representación de pueblos originarios, la aparición de candidatos que en verdad no representan a los partidos tradicionales. Chile había sido, entre todos nuestros países, el que más había seguido el modelo de la democracia de partidos. Pero la sociedad cambió, cambiaron muchísimo las aspiraciones sociales. Ni hablar de los nuevos derechos en una sociedad que ha incorporado -o está queriendo incorporar- sectores más amplios, que antes siempre permanecían en segunda fila.

Descendencia

Hector Soto, septiembre 2006: «La democaca es por lejos el mas permisivo de los sistemas políticos. En la práctica es el que mejor soporta las divergencias. Pero hay una actitud que no admie y es la de rechar sus decanismos y decisiones cuando los resultados son adversos…. la democracia puede ser un portentoso sisema político. Pero, desperndida de la idea del gobierno impersonal de la ley, puede ser una parodia siniestra»

Peligros para la democracia

Guido Girardi, 27 diciembre 2021 (ver Guido Girardi):

Guido Girardi y la crisis democrática del siglo XXI: «Enfrentaremos el tecnoautoritarismo, una especie de posneoliberalismo»

Democracia representativa

Luis Maira: No es fácil un acuerdo que lleve a la exConcertación al interior del gobierno de Boric.
Boric le aporta a la política de izquierda chilena, más allá de los partidos históricos, una mirada moderna que busca superar las restricciones que teien la democracia represntativa» La Segunda 27 diciembre 2021

En Estados Unidos

Jason Stanley. Para el académico de la Universidad de Yale  filósofo. Y uno de esos dilemas es el que aborda en su último libro publicado en español: Cómo funciona el fascismo

¿Cree que la democracia está en crisis?

Hay un retroceso de la democracia en todo el mundo. Muchos países que eran tradicionalmente democracias están retrocediendo. Estados Unidos es considerado hoy una democracia en retroceso, aunque en la práctica nunca fuimos una democracia en plenitud. Tenemos el Senado, tenemos el Colegio Electoral, todas estas instituciones contramayoritarias. No puedes llamar realmente democracia a un país (como Estados Unidos) donde un partido gana el voto popular, pero pierde las elecciones. La democracia es frágil, hay que luchar por ella. Nadie lo sabe mejor que Chile. Los fascistas van contra la democracia, dicen que la democracia les da poder a tus enemigos, entonces no debes apoyarla. Estamos frente a una seria amenaza. Por eso, no me sorprendería en absoluto si la democracia gradualmente desaparece.

En España

La precariedad de los jóvenes amenaza la democracia
La falta de expectativas en el ámbito laboral y el inmovilismo político están arrojando de forma alarmante a la juventud a un nuevo paradigma antisistema, individualista y reaccionario  4 enero 2022

El politólogo que advierte sobre el sombrío futuro de la democracia en EE.UU. 9 enero 2022

Dos plazos: “Para 2025, la democracia norteamericana podría colapsar, causando una inestabilidad interna extrema, junto con una extendida violencia civil. Para 2030, si no antes, el país podría ser gobernado por una dictadura derechista”. En esos términos, el profesor canadiense Thomas Homer-Dixon, investigador en la Universidad de Waterloo y director del Cascade Institute en la Royal Roads University, advirtió sobre lo que podría acaecerle a la potencia norteamericana en el mediano plazo.

“No descartemos estas posibilidades porque parezcan ridículas o demasiado horribles para imaginarlas. En 2014, la idea de que Donald Trump llegase a ser presidente les parecía un absurdo a todos, pero vivimos en un mundo donde lo absurdo se vuelve real a menudo”, indicó el investigador en la apertura de una columna de opinión publicada el 31 de diciembre pasado en el diario The Globe and Mail, de Toronto.

Durante más de 40 años, Homer-Dixon se especializó en el estudio de los conflictos violentos, publicando artículos sobre las causas de las guerras, los quiebres sociales, revoluciones y violencia étnica, llegando a liderar un centro de estudios sobre paz y conflicto en la Universidad de Toronto. Con esa experiencia a cuestas, el canadiense señala que el paisaje político de Estados Unidos está mandando señales alarmantes respecto de su futuro.

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Para explicar su pronóstico de una eventual dictadura en Estados Unidos para 2030, Homer-Dixon parte apuntando a la profunda polarización política que vive el país, dividiéndolo en republicanos y demócratas, y en la cual el centro político se desvanece. “La derecha y la izquierda están aisladas y se desprecian cada vez más la una a la otra. Ambas creen estar en el momento clave, y que el otro destruirá el país que aman”, escribe. Y eso, en una población que posee más de 400 millones de armas de fuego –de hecho, más de una por persona–, pone en guardia a los cientistas políticos.

“Algunos dirían que subrayar esta polarización tóxica implica que ambos lados son igualmente responsables por la crisis. No es así: aunque ambos lados han inflamado las llamas de la polarización, la culpa cae desproporcionadamente sobre la derecha política”, indica el politólogo, señalando la desconfianza en la democracia que han mostrado los seguidores de Trump, luego de que el mismo expresidente difundiera la idea de “La Gran Mentira”, el supuesto fraude electoral que habría cometido Joe Biden para ganar los comicios de 2020.

En ese sentido, Homer-Dixon señala que para que una democracia sobreviva, “probablemente lo más importante es el reconocimiento de la igualdad política de los ciudadanos para decidir su futuro, lo que se traduciría en la voluntad de conceder poder a tus oponentes políticos”.

El expresidente Jimmy Carter publicó el miércoles en The New York Times, a causa del primer aniversario del asalto al Capitolio, una columna en la que señala “temer por la democracia de Estados Unidos”, y recuerda que los cuatro exmandatarios norteamericanos vivos, exceptuando a Trump, ya han condenado con fuerza los episodios del 6 de enero, y reafirmaron la legitimidad de la elección de 2020. “Sin embargo, en solo un año, los promotores de la mentira de que la elección fue robada se tomaron un partido político -el Republicano- y han instalado la desconfianza en nuestros sistemas electorales. Estas fuerzas ejercen poder e influencia a través de la desinformación, que sigue poniendo a estadounidenses contra estadounidenses”.

En miras a proteger la democracia norteamericana, y de paso prevenir la dictadura que pronostica, Homer-Dixon comenta a La Tercera que una de las primeras cosas que se podrían hacer sería que el Congreso aprobara la Ley de Libertad para Votar (“Freedom to Vote Act”). Con este proyecto, se eliminaría la supresión de votos, el sabotaje partisano, se limitaría la entrada de financiamientos poco claros a los candidatos y se evitaría el gerrymandering, una manera de manipular las circunscripciones electorales, uniendo o separando territorios, de tal manera que estas produzcan un efecto en el resultado de las votaciones.

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De la postura ideológica, ya presente en la extrema derecha norteamericana, el paso a la violencia y las armas ya se dio una vez el año pasado: el asalto al Capitolio del 6 de enero, días antes de que Biden asumiera la presidencia en Washington. “El culto a Trump se presenta a sí mismo como el único partido patriota capaz de defender los valores norteamericanos y su historia, contra los ‘traicioneros’ demócratas con sus élites cosmopolitas y minorías (…); la gente envuelta -en la toma del Capitolio- no creía estar atacando la democracia, aunque indudablemente lo estaban haciendo. En vez de eso, creían que sus acciones patrióticas eran necesarias para salvar la democracia”, explica Homer-Dixon.

En entrevista con La Tercera, el académico canadiense señala que las cosas están incuestionablemente peores desde el asalto al Capitolio, en términos de la salud de la democracia norteamericana. “El resultado clave de todo esto es que una gran proporción de la población que vota en Estados Unidos -cerca de un 40%- cree que la última elección fue robada. Y esa creencia es como veneno en las venas del cuerpo político norteamericano”, comenta Homer-Dixon.

Citando un estudio del Public Religion Research Institute en Washington, Homer-Dixon indica que casi el 70% de los republicanos acepta como verdad la teoría de que la elección entre Biden y Trump les fue “robada”. Más preocupante aún, entre quienes creen esto, entre 20 y 30 millones de personas consideran que la violencia se justifica a la hora de devolverle la presidencia al líder republicano.

Después de la elección del 2020, Jack Goldstone, un sociólogo político de la George Mason University, comentó los profundos cambios de percepción que habían traído los cuatro años de Trump en la Casa Blanca: “Hemos aprendido que la mayoría razonable puede ser silenciada y asustada, cuando se le pone en medio de dos extremos (…); algunos líderes más moderados del Partido Republicano han sido forzados a abandonar la tienda o aceptar posiciones que avalan mentiras y acciones antidemocráticas”.

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En su columna, Homer-Dixon también especula frente al peor de los escenarios posibles: una guerra civil. “El más posible inicio para esto sería una elección muy disputada en 2024. Quizás los demócratas consigan una victoria muy peleada, y los estados republicanos se nieguen a reconocer el resultado. O, en cambio, quizás ganen los republicanos, pero solo a través de la anulación de ciertos resultados en estados gobernados por éstos, lo que provocaría protestas contra estos estados por parte de los demócratas. En cada una de estas circunstancias, todo dependerá de si el Ejército se divide en fracciones partisanas”, resume el profesor canadiense.

En el mismo tono, tres generales retirados del Ejército norteamericano escribieron una columna señalando que los militares deberían prepararse desde ya para una insurrección en 2024. El artículo, publicado el 17 de diciembre en The Washington Post y firmado por Paul D. Eaton, Antonio M. Taguba y Steven M. Anderson, recordó que una cantidad importante de veteranos y oficiales activos tomaron parte en el ataque al Capitolio: “Más de uno de cada 10 de quienes fueron condenados en el asalto tenía historial de servicio. Un grupo de 124 oficiales retirados, bajo el nombre Flag Officers 4 America, publicaron una carta haciendo eco de las mentiras de Trump sobre la legitimidad de las elecciones”.

Asimismo, los generales señalan que ya ha habido problemas con la cadena de mando durante el gobierno de Biden: “Recientemente, y lo que es más preocupante, el brigadier general Thomas Mancino, comandante general de la Guardia Nacional de Oklahoma, se negó a seguir una orden del Presidente Biden, mandando a todos los oficiales de las guardias nacionales a vacunarse contra el coronavirus”. En esa ocasión, Mancino alegó que, dado que la Guardia Nacional de Oklahoma no estaba movilizada a nivel federal, su comandante en jefe no era el presidente, sino el gobernador del estado, que en Oklahoma es republicano.

Con estos antecedentes, el trío de autores alerta: “El potencial de un derrumbe en la cadena de mando entre bandos partisanos -desde lo alto de la cadena hasta el nivel de escuadrones- es significante, en caso de que ocurra otra insurrección. No podemos descartar la idea de que unidades rebeldes se organicen entre ellas para apoyar a un comandante en jefe ‘legítimo’”.

Uno de los momentos clave en la narrativa de Homer-Dixon ocurre este año, con las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, en las que se renueva un tercio del Senado. “Incluso sin los esfuerzos concertados que han hecho para ajustar la maquinaria del sistema electoral, es probable que los republicanos tomen control de ambas cámaras en noviembre, porque es normal que al partido en el poder le vaya mal en los comicios de medio mandato”, afirmó en su columna el cientista político.

Homer-Dixon comenta a La Tercera lo clave de esa fecha: “Muchas cosas dependen de estas elecciones de medio mandato. Si los republicanos controlan ambas cámaras, van a controlar el diálogo político nacional, y la dinámica para los siguientes dos años, volviendo mucho más fácil el regreso de Trump a la presidencia”.

Respecto de un regreso del magnate a la Casa Blanca, el politólogo señala haber discutido los posibles escenarios con expertos, y asegura que los resultados podrían llevar a casos como el húngaro, “con su democracia iliberal”; el de Brasil, “con su malestar social crónico y disfunción administrativa”, o la Rusia de Putin, “con su autocracia hipernacionalista de un hombre”. Todo esto, amparado por grupos cristianos de derecha y paramilitares levantándose en armas, como ya ocurrió en el Capitolio con los Oath Keepers

Homer-Dixon advierte, sin embargo, que podría ser otra persona y no Donald Trump quien diese el último paso a la dictadura en Estado Unidos. “Trump sería más bien un acto de entrada, alguien ideal para la primera etapa, pero no la segunda. Si vuelve a la Casa Blanca, será la bola de concreto que demuela la democracia, pero ese proceso traerá un caos político y social (…). De ahí, el escenario estaría puesto para un gobernante más competente desde el punto de vista administrativo, que ordenaría el caos que Trump crearía”, termina pronosticando el canadiense, afirmando que entre ambos momentos el gobierno quebraría el Estado de Derecho, acosando y echando a funcionarios en instituciones públicas.

Sobre lo que esto implicaría para el panorama internacional, el politólogo señala a La Tercera que los riesgos son prácticamente insondables: “Van desde la ruptura con lo que queda del orden comercial y de seguridad internacional, la evisceración de las Naciones Unidas, la paralización de los esfuerzos mundiales para detener el cambio climático, llegando hasta la guerra nuclear. Como indico en mi columna, las dictaduras tienden a ir a la guerra”.

En la Unión Europea

Íñigo Errejón, diputado español (La Tercera, 28 agosto 2021): «la democracia no es solo un procedimiento electoral, sino que es un conjunto de reglas, de instituciones, de normas y de acuerdos para que la vida no sea simplemente la imposición de la voluntad de aquellos que mas tienen, sino que sea un acuerdo que garantiza que incluso los que menos tienen y los mas débiles, puedan vivir con plena dignidad. Hay que recuperar la idea del sentido social de la democracia. Para que hay democracia tiene haber justicia social. nadie es libre si tiene miedo a no llegar a final de mes. Nuestras democracias se están rompiendo por la desigualdad. Es verdad que los costos de irrumpir en política y de liderar opciones transformadoras se asumen mejor o es más fácil cuando uno tiene 25 35, 40 años, pero también como lo decía Salvador Allende es un fenómeno biológico. Los jóvenes se incorporan a la vida y a la política con la energía mas cargada y por tanto se atreven a desafiar cosas…
La democracia es ponerse de acuerdo, pero también es defender valores y que esos valores choquen pacíficamente, pero que choquen con las ideas. Claro que puedo pactar con ellos, pero teniendo claro que no soy lo mismo que ellos. Es un buen recado para las formaciones políticas de la izquierda más tradicional, que cuando se olvidan de hacer las grandes transformaciones, siempre acaba ganando el adversario

Ricardo Lagos, 29 agosto 2021:  Una nueva democracia para el continente actual

Hoy el mundo es otro y la democracia es un concepto más difícil de definir. La política, gracias al avance digital, es horizontal; el ciudadano común quiere ser escuchado y es obligación del gobernante aprender a oírlo a través de los instrumentos que existen para ello. En suma, el mandatario moderno gobierna para la democracia. La comunicación es inmediata y los gobiernos, para mantener una democracia fortalecida, deben moverse con flexibilidad política ante las demandas sociales, las que además mutan por la rapidez de la transmisión de conocimiento y las nuevas realidades que surgen vertiginosamente.

En ese marco, el ejercicio democrático contemporáneo reclama de dos direcciones de acción con lógica convergente. El gobernante necesita instrumentos eficientes para escuchar a la ciudadanía y adelantarse a sus expectativas para que éstas no se frustren (o por lo menos explicar los tiempos necesarios para satisfacerlas); y la ciudadanía requiere de canales visibles e influyentes para generar instancias de encuentro verdadero con el Estado y sus gobiernos. Hoy, los grupos civiles que se organizan a través de whatsapp para exponer sus demandas, hacer exigencias y respaldar a sus líderes, son una realidad. No siempre los ámbitos del poder han visto su desarrollo e influencia. Ahí está el ejemplo del proceso constituyente en Chile, con fuerte presencia de organizaciones diversas, gestadas a partir de bases sociales de debate común, desde donde recogen orientaciones y construyen un relato a llevar a la Convención Constituyente. Todo un hito, no sólo para la historia del país, sino para otras regiones del mundo.

Es necesario poner al día una Carta Democrática con mirada de futuro, donde participación y eficiencia se articulen en los escenarios de la era digital….

Bibliografia

«La hoguera de la irresponsabilidad» Héctor Soto, 11 octubre 2021
El impulso de botar a Piñera por las buenas o por las malas no es nuevo… si esta vez la jugada resulta, son muchos parlamentarios que gritarán !Bingo! ha sido el sueño dorado opositor desde que Piñera desalojó a la Concertación de La Moneda en 2010…
somos bastante menos demócratas de lo que presumimos. Es muy impresionante como en los últimos años se han devaluado las instituciones a fuerza de desbordarlas, ningunearlas, instrumentalizarlas o sobrepasarlas…

Otras publicaciones

Michael Shifer, presidente de Diálogo Interamericano: «El Congreso está dividido más o menos 50/50, entonces es imposible romper la democracia en el sistema actual que hay en Chile» «Confió en Chile por las fortalezas que tiene tanto institucionales como económicas» «Es un país con muchos recursos comparado con el resto d ela región está en muchísimo mejores condiciones» «La democracia depende de llegar a acuersos, de consensos, de llegar a puntos en com´n, esa es la naturaleza del sistema. Entonces en la medida en que se polariza se pone en riesgo la democracia». La Tercera, 4 diciembre 2021